Mujer blanca (de hecho, extremadamente blanca), alegre y extrovertida que sigo sin saber hacia donde quiero ir, aunque mi cabeza está llena de ideas al respecto.
Ok, no puedo irme sin dejaros un vídeo (de los míos) de esos del año de María Castaña (como decía mi yaya) y que además ¡¡¡ TIENE KARAOKE !!!
Y no preocuparos (si es que alguien lo hacía) que sí volveré, ni que sea para que me felicitéis el cumpleaños [mensaje subliminal on] el día 19 [mensaje subliminal off]
Me despierta una gota de sudor rodando por mi espalda.
Así no hay manera de echarse una siesta.
El calor ha entumecido mis brazos, mis piernas, mi voluntad.
Aún así, consigo incorporarme y arrastrar mis pies con dirección a la cocina.
Tengo la boca seca, pastosa, así que abro la nevera y me dejo envolver por su bocanada de frío.
Cojo la garrafa de agua y bebo con ansia y desesperación, consiguiendo que el agua escape de mi boca y se deslice por mi cuello, alcanzando mi pecho desnudo y provocándome un escalofrío.
Miro por la ventana de la cocina. El sol es cegador y el calor asfixiante. Miles de personas tumbadas, o desparramadas debería decir, en la playa.
Las gotas que corrían por mi boca, cuello, pecho, parecen haberse evaporado.
Abro el grifo de la cocina y meto la cabeza debajo. Noto el inteso chorro helado sobre mi pelo, que se vuelve de plomo, empapado.
Cierro el grifo. Levanto la cabeza y dejo que miles de gotas se deslicen por mi cuello, mi espalda, mi pecho.
Vuelvo a dirigirme a la habitación. Quizás con este frescor recuperado pueda volver a dormirme.
Me tumbo en la cama y cierro los ojos. Decenas de imágenes de ti asaltan mi mente: tus ojos, tu sonrisa, tu cuello, tu espalda arqueada, tu pecho, tu ombligo, tu... ¡Basta! ¡Qué puto calor!
Abro los ojos, me doy la vuelta y allí estás tú, mirándome, sonriéndome, acercándote a mi boca, pegándote a mi cuerpo, que se prepara para lo que va a pasar.
Morir deshidratada haciéndote el amor no me parece tan mala idea.
Hay veces que, por no ser (excesivamente) borde, terminas aguantando situaciones que no sabes cómo acabar.
Recuerda, si alguna vez un desconocid@ os pregunta "¿puedo sentarme con vosotras 10 minutos?", la respuesta ha de ser NO.
No intentéis despistarle con sutilezas tales como "¿por qué quieres sentarte con nosotras?", ya que él responderá "por no estar solo. ¿Me dejáis o no? Sólo me quedan 9 minutos".
Y tú, después de mirar al resto de comensales y ver que nadie dice ni mú, le concederás esos 10 minutos con un "tu tiempo empieza ya" y LA HABRÁS CAGADO.
Porque ese señor, ese ser desconocido, extraño, paranormal, ese hombre que lleva encima litros de whisky y grappa, ha venido a tu mesa a ejemplarizar la teoría de la relatividad, a enseñarte que el tiempo es relativo, a convertir lo que iban a ser 10 minutos, en 50. En definitiva, a demostrarte que lo que para ti es eterno, para él es efímero.
Os presento a Joaquín, el hombre que interrumpió nuestras elucubraciones sobre las subastas de La Desgra para "hacernos el favor" de amenizarnos durante toda la cena con la historia de su día, sábado 4 de julio de 2009, un día que comenzó para él a las 12 del mediodía cuando su móvil sonó y era Luis, Luis Racionero según él, el que le llamaba para ir a comer al club náutico y después ir de putas. Porque Luis tendrá 70 años, pero también tiene viagra.
Y así fue como Joaquín y Luis, Luis y Joaquín, se fueron al puticlub y la madam les fue sacando chicas en plan super-mercado (porque ya no se tiene el glamour de antes) y donde Luis escogió a Ambar y él a Naomi (aunque a él no le gustan los putiferios). Y donde Luis pagó por follar y se durmió y Joaquín bailó el Michael Jacksoncomo homenaje a su reciente muerte.
Verídico, escuchad si no...
Después de semejante espectáculo, Joaquín y Luis, de alguna forma y en algún momento que no nos quedó claro, separaron sus destinos y Joaquín se fue a tomar unas copas antes de volver a su casa. Una casa a la que volvía (felizmente), hasta que ¡oh drama! descubrió que se había dejado las llaves en el coche de Luis.
No sabemos qué pasó, pero el desencuentro entre Luis y Joaquín duró toda la noche. Y mira que Luis le llamaba cada 10 minutos, pero Joaquín no se ubicaba:
- Luis, pero ¿dónde estás?
- ¡¡¡¡EN EL DRY MARTINI!!!! - hasta nosotras nos enteramos.
- Joder, Luis, pero no te enfades...
Y en ese momento, la vida de Luis y Joaquín se convirtió en un bucle sin fin.
Conseguimos largarnos (después de engullir la cena) antes de que se nos acoplara el resto de la noche (cosa con la que nos amenazaba), entre llamada y llamada de Luis y después de presenciar, ante el estupor del resto de mesas y de nosotras mismas, una imitación de Hanibal Lecter jadeando por Clarisse Starling (personajes de El silencio de los corderos, para las no cinéfilas)... acojonante, en serio.
Ais, en el fondo Joaquín era un visionario...
"Anda que no vais a hablar de mí cuando me vaya". Pues mira, tooooooda la razón.
La Desgra, Ox, SinMe y yo, podíamos llegar a tener la imaginación tan desbordada cuando nos juntábamos que éramos capaces de imaginar nuestra propia serie de dibujos animados con nosotras de protagonistas, pero no con nuestra edad, sino siendo pequeñas (llamadnos frikis). Algo así como esto:
La Banda del Patio
Y así, por ejemplo, SinMedidín era el niño guapo que le levantaba la falda a todas las niñas y al que todas querían besar.
Little Desgra enseñaba a los niños y niñas la diferencia entre sus órganos genitales, porque así Little Desgra,que era más lista que los ratones coloraos, podía tocárselos a los unos y a las otras.
Por otro lado, Little Ox en cada capítulo, imaginaba formas de morir que nunca le salían bien y odiaba los cuchillos de plástico del cole porque ¡NO CORTABAN!
Mientras, PequeñaPinda vivía en una contínua lucha interna entre sus ganas de pertenecer a La Pandilla Basura y su devoción por observar y jugar con los gusanos e insectos del parque. Devoción que tenía que abandonar si quería pertenecer a La Pandilla.
¿Y yo?, preguntaréis. ¿Cómo era Little Jei?
Pues no había. Yo era yo. Con mi edad. Escondida tras los árboles del parque o sentada en un banco observando cómo jugaba La Pandi, cual viejo verde pederasta :S
Y diréis que por qué os cuento esto.
Pues porque ayer quedé con Pinda y mientras esperaba que llegara, estuve sentada en un parque que hay frente a su casa y me acordé.
Y porque hace 1 año yo estaba en Madrid con ellas y este año no y las echo de menos.
Ais, ya me he puesto tonta.
En fin amada bollosfera, que sé que hasta el domingo no me leeréis porque ya estaréis todas de caminito a Madrid, donde espero que lo paséis genial.
Anoche estuve en el primer concierto de la gira de U2 y vengo con un subidón de energía brutal.
Para empezar era en el CampNou (que eso ya me hace feliz :D), que estaba a reventar, pero es que además Pep Guardiola (que, por cierto, se ha rapado al 0 :S) pasó por delante de nosotras. ¡Lástima que no reaccioné a tiempo para hacerme una foto!
El escenario era mega-grande, pero menos mal que estaba la pantalla gigante de 360º (de ahí el nombre de la gira) porque al estar ubicada en el centro y nosotros en el césped, pues como que no veíamos.
Hice unas fotos, pero no son de muy buena calidad :S
Es lo que tiene haberme olvidado la cámara y tener que hacerlas con el móvil.
Hubo de todo:
canciones nuevas, las clásicas de toda la vida, conexión con la Estación Espacial Interacional (ISS) [eso fue muy flipante], homenaje a Michael Jackson y momentos activistas a favor de la liberación de Aung San Suu Kyi y pro-Unicef, momento en el cuál se puso la camiseta del Barça explicando que es el único equipo que lo lleva en la camiseta y, por lo cuál, un tío que teníamos al lado, se puso como un energúmeno y comenzó a llamarle de 'hijo de puta' para arriba. La novia del susodicho se murió de vergüenza y se apartó de él 2 metros, mientras el resto le mirábamos alucinados.
Fueron más de 2 horas de concierto que se nos hizo corto, así que debe querer decir que nos gustó, aunque yo eché a faltar alguna que otra canción y pese a que, por ejemplo, Noviembre y yo casi no nos supiésemos ninguna canción del nuevo disco.
Suerte que pude vibrar con una de mis canciones favoritas...